viernes, 12 de octubre de 2012

Tomar decisiones correctas


 


Constantemente nos vemos frente a la alternativa entre dos caminos (o más).
Cualquier decisión implica tomar uno de esos dos caminos y renunciar al otro.
En ocasiones, tras haber escogido uno de ellos sentimos que hemos errado.
Los llamados "errores" deben ser vistos siempre como "experiencias".
Una experiencia siempre nos va a llevar a un aprendizaje.


En este sentido, transformamos el aspecto negativo del error convirtiéndolo en aprendizaje.
Pero, ¿qué ocurre cuando vivimos esas experiencias y no extraemos un aprendizaje? ¿Qué ocurre cuando dicha experiencia se repite y las muchas experiencias toman la parte negativa de la misma y se convierten en "errores constantes"? Generalmente, en estas situaciones nos vemos sometidos a patrones o condicionamientos que afectan nuestra capacidad de experimentar la vida en plenitud.


En este sentido debemos plantearnos diferentes cuestiones:

- ¿Desde dónde tomamos estas decisiones?

Desde la mente, el corazón, las entrañas, el orgullo, la intución, consejo externo...

Cada uno tiene un punto de anclaje desde el cual elegir un camino y en cada persona funciona de una manera distinta.

- ¿Cómo podemos determinar las decisiones correctas?

Depende qué entendamos por correcto y esto va íntimamente ligado a la pregunta anterior. Lo correcto lo puede marcar un código ético, un sentimiento, una corazonada, el yo social, nuestro entorno familiar... Sin embargo, aquellas decisiones que sentimos como correctas son aquellas que nos permiten evolucionar.

Entendiendo que cada decisión nos lleva a una experiencia y que ésta es siempre útil en tanto en cuanto "no nos haga caer en la misma piedra" y nos permita evolucionar, nuestras decisiones correctas son aquellas que nos hacen crecer emocional y espiritualmente.

Alexandra Margulis propone un camino para tomar decisiones correctas para el ser.


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